Octubre 24 de 2017

El Bolívar Desconocido

La historia oficial de la vida de Bol√≠var siempre nos ha llegado como la de un h√©roe de proporciones √©picas cuyas haza√Īas son ampliamente conocidas. Pero muy poco se ha escrito sobre el Bolivar personal, su forma de ser y sus verdaderos intereses. Henri Louis Ducoudray Holstein,¬†agregado militar¬†del Libertador, public√≥ en 1828, un libro titulado “Memor√≠as de Bol√≠var”, en donde, describe detalladamente como era Colombia y Venezuela antes y despu√©s de la revoluci√≥n de 1810, las diferencias entre los criollos de Bogot√° y de Caracas, la forma de ser de las mujeres, la sociedad, las costumbres, los valores, la pobreza, la educaci√≥n, la influencia de la iglesia en el gobierno y el pueblo, y as√≠ mismo, describe con muchos detalles la vida del Libertador, su descripci√≥n f√≠sica, su forma de ser, sus defectos, y su abuso de poder como Dictador. En un segundo libro, publicado en 1858, “Memorias y Documentos para la historia e independencia del Peru”, escrito por Presidente de Peru en 1823, describe a un Bolivar completamente diferente al que conociamos, aunque se hace necesario corrobar con otras fuentes para confirmarlo.
Museo Nacional de Bogot√°

Oleo de A. Meucci (c. 1830) - Museo Nacional de Bogot√°

Los pa√≠ses latinoamericanos han sufrido una decadencia pol√≠tica y social durante tantos a√Īos, y son tan pocos los ejemplos de l√≠deres a seguir que hayan dejado huella, que es natural buscar un modelo a seguir de alguna forma, as√≠ como los pa√≠ses desarollados, lo modelos a seguir se van renovando en cada generaci√≥n y reemplazando los anteriores, tal como Winston Churchill en Inglaterra, el General De Gaulle en Francia, Theodore Roosevelt y John F. Kennedy en Estados Unidos, Konrad Adenauer en Alemania, en Latinoam√©rica se sigue buscando ese modelo.¬†

De esta forma, cada pa√≠s, cultura, comunidad, partido pol√≠tico tiene la necesidad de mantener vivos a sus h√©roes, un modelo a seguir que satisfaga los ideales en con los que ellos se sienten representados. As√≠ mismo ha sucedido con Bol√≠var, la falta de nuevos modelos a seguir en recientes generaciones ha dado pie para seguir mirando al mismo l√≠der una y otra vez, convirti√©ndolo as√≠ en el √ļnico modelo ideal, a pesar de que el contexto social y pol√≠tico de ahora es muy diferente.¬†

Bol√≠var, es tal vez, el √ļnico h√©roe que puede ser admirado tanto desde la izquierda como desde la derecha pol√≠tica, a diferencia de otros modelos revolucionarios como Jos√© Mart√≠, Che Guevara, Fidel Castro o Marx. As√≠ que los que quieren ver a Bol√≠var como un hombre revolucionario o como un hombre pol√≠tico o como ambos as√≠ lo ven.¬†

Se ha dicho que la Carta de Jamaica es la compilación de su verdadero pensamiento y visión política para Latinoamérica, esta fue escrita en 1815, mucho antes de las batallas de independencia y de tener tanto poder y enemigos, y ésta, junto con el Manifiesto de Cartagena, se ha convertido en la guía para futuros líderes bolivarianos. 

Conocer al verdadero Bolívar podría ser difícil pero es posible gracias a la gran cantidad de cartas, libros y testimonios de personas que tuvieron contacto personal con él, tal como la compilación de documentos hecha por el General O’ Leary , amigo personal de Bolívar, y a quien Manuelita Sáenz entregó también todas sus cartas. Son alrededor de treinta y dos tomos de cartas y documentos. (Se pueden bajar completos de Internet por Google Books aquí). 

Bolívar fue objeto en vida, de muchos enemigos, detractores, admiradores y seguidores. Muchos de ellos solo escuchaban las buenas noticias de sus triunfos y de esta manera salían a recibirlo con grandes agasajos. 

Los siguientes textos, muestran el otro ángulo, la otra versión, el lado que manejaban los que no estaban contentos ni con sus políticas, su pensamiento, su forma de ser. Dado que se basa en recuentos personales, no se puede establecer el grado de veracidad sino leyéndolos dentro del contexto apropiado, mediante una valoración racional y neutral de los hechos descritos y corroborándolos con otras fuentes no oficiales de la época. 

El primer libro, las Memorias de Bolívar, escrito por el General Villaume Ducoudray y publicado en Boston en 1828 y en Londres en 1830,  ofrece unas descripciones muy sensatas, detalladas y aparentemente neutrales de la sociedad, la cultura, y el ambiente político y social de la época, y describe con detalles la fisionomía y personalidad del Libertador. 

El segundo libro, Memorias y documentos para la historia de la Independencia del Per√ļ, publicado en 1855, 25 a√Īos despu√©s de la muerte de Bol√≠var, describe como actu√≥ Bol√≠var en el Per√ļ cuando lleg√≥ con su ej√©rcito libertador. Son una serie de an√©cdotas de las pretensiones pol√≠ticas de Bol√≠var en el Per√ļ; su forma de ser, especialmente con las mujeres y lo dem√°s oficiales y las razones por las que fue expulsado de all√≠. La mayor√≠a de las an√©cdotas de Bol√≠var lo describen como un ser muy despreciable. Para establecer la veracidad de las an√©cdotas es necesario corroborar con otras fuentes de la misma √©poca sobre los mismos acontecimientos.¬†

Memorias de Bolívar de Villaume Ducoudray-Holstein 

Publicado en 1830 y escrito durante cinco a√Īos, el General Villaume, edec√°n y confidente de Bol√≠var; en su libro, describe detalladamente como era Colombia y Venezuela antes y despu√©s de la revoluci√≥n de 1810, las diferencias entre los criollos de Bogot√° y de Caracas, la forma de ser de las mujeres, la sociedad, las costumbres, los valores, la pobreza, la educaci√≥n, la influencia de la iglesia en el gobierno y el pueblo, y as√≠ mismo, describe con muchos detalles la vida del Libertador, su descripci√≥n f√≠sica, su forma de ser, sus defectos, y su abuso de poder como Dictador.¬†

El General Heinrich Ludwig Villaume Ducoudray-Holstein, nació en 1763 (otros afirman que en 1772) en Alemania. Ayudó a liberar al Márquez de Lafayette en 1795. De 1793 a 1811 luchó al lado de los franceses bajo Napoleón, fue capturado en Cádiz, y su libertad fue comprada por unos mexicanos revolucionarios que lo ayudaron a salir para viajar hacia los Estados Unidos. Al Parecer estuvo en México ayudando en su independencia y llegó a Cartagena en 1814 para servir como jefe del estado mayor en 1816 . Murió en Albany, Nueva York en 1839. Se casó con la bogotana María del Carmen Gravete (n. 1800 Bogotá, m. 1855 Albany, Nueva York). 

Villaume en la √©poca de Bol√≠var fue considerado como uno de los sus detractores, y como es de esperarse, hoy en d√≠a no sale bien librado de los historiadores bolivarianos modernos (Memorial de Agravios, p√°g. 106. – Guillermo Mor√≥n). La siguiente es la descripci√≥n f√≠sica y emocional de Bol√≠var, con quien trabajo y comparti√≥ varios meses. Villaume hace referencia tambi√©n al la descripci√≥n de Bol√≠var del Coronel Hippisley en su libro ‚ÄúNarrativa de la Expedici√≥n a los R√≠os Orinoco y Apure, en Sur Am√©rica‚ÄĚ.¬†

El General Bolívar, en su exterior, en su fisionomía, en todo su comportamiento, no tiene nada que se pudiera notar como característico o imponente. Sus maneras, su conversación, su comportamiento en sociedad, no tienen nada extraordinario, nada que pudiera llamar la atención de alguien que no lo conociera; al contrario, su físico está contra el. 

El tiene cinco pies cuatro pulgadas de alto (un metro sesenta y dos), su cara es larga, sus mejillas son huecas, su color de piel es de un moreno p√°lido; sus ojos son de tama√Īo medio, y muy hundidos en su cabeza, la cual est√° cubierta ligeramente con cabello; y su cuerpo entero es muy delgado. Tiene la apariencia de un hombre de sesenta y cinco a√Īos. Al caminar, sus brazos est√°n en perpetuo movimiento. No puede caminar por mucho tiempo, pues se fatiga muy pronto. A donde quiera que va, su estad√≠a es muy corta, en contadas ocasiones algo m√°s de media hora, y tan pronto como regresa, su hamaca esta fija, en la cual el se sienta o descansa, y se balancea tal como lo acostumbran sus mismos paisanos.¬†

Bigotes grandes cubren parte de su cara, y es muy particular en ordenar a cada uno de sus oficiales que también los lleven en sus caras, diciendo que les da una apariencia marcial. Esto le da un aspecto salvaje, particularmente cuando está apasionado, sus ojos se vuelven animados, y gesticula y habla como un loco, amenaza con disparar a todo aquel con quien el esta disgustado, camina rápidamente a través de su habitación, o se lanza sobre su hamaca; luego se levanta saltando de ella, ordena a la gente salir de su presencia, y frecuentemente los arresta. Cuando desea persuadir, o convencer a alguien de su propósito, el emplea las promesas mas persuasivas, tomando a un hombre del brazo, y caminando y hablando con él como si fuera el más íntimo de los amigos. 

Tan pronto como obtiene su prop√≥sito, se vuelve fr√≠o, arrogante, y algunas veces sarc√°stico; pero nunca ridiculiza de frente a un hombre de alto car√°cter, o a un hombre valiente, sino solo en su ausencia. Esta pr√°ctica de abusar de la gente en su ausencia, es caracter√≠stica de los caraque√Īos generalmente. El siguiente texto es un extracto del libro del Coronel Hippisley ‚ÄúNarrativa de la Expedici√≥n a los R√≠os Orinoco y Apure, en Sur Am√©rica‚ÄĚ, Londres, 1819, p√°gina 382.¬†

‚ÄúYo he tenido una amplia oportunidad de examinar al general (Bol√≠var) mientras el conversaba con el Capit√°n Beire. De lo que escuchaba sobre el, llegu√© a esperar a un hombre muy diferente del que yo vi ante m√≠. El General Bol√≠var es de una apariencia promedio, aunque solo tiene treinta y ocho a√Īos, aparenta unos cincuenta a√Īos de edad. El tiene alrededor de cinco pies y seis pulgadas (un metro sesenta y siete cm.), de complexi√≥n delgada y p√°lida, cara alargada, marcada con todos los s√≠ntomas de ansiedad, falta de cuidado, y casi que podr√≠a agregar, depresi√≥n. Tambi√©n parece haber padecido un gran sufrimiento. Sus ojos oscuros, y de acuerdo a un reporte, muy brillantes, ahora tienen falta de brillo y son muy pesados, aunque yo le dar√≠a cr√©dito por haber tenido m√°s fuego y energ√≠a, cuando su cuerpo estaba menos desgastado. Pelo negro, ligeramente atado por detr√°s con un pedazo de cinta de seda, bigote grande, una pa√Īoleta negra alrededor de su cuello, pantal√≥n azul, botas y espuelas, completan su atuendo. Ante mis ojos el pudo haber pasado por cualquier cosa menos por lo que √©l es. A trav√©s de su habitaci√≥n estaba suspendida una de las hamacas espa√Īolas, en la cual el ocasionalmente se sentaba y se balanceaba, mientras conversaba, y rara vez, permanec√≠a en la misma postura por m√°s de dos minutos,‚ÄĚ etc.¬†

El General Bol√≠var ocupa muy poco tiempo en estudiando las artes militares. El no entiende la teor√≠a, y muy rara vez hace una pregunta, o mantiene una conversaci√≥n relacionada con esto. Tampoco habla de la administraci√≥n civil, a menos que caiga dentro de los asuntos del momento. Varias veces he tratado de llevar una conversaci√≥n seria en estos temas, pero siempre me interrumpe diciendo ‚Äúsi, si, mon cher ami, yo lo s√©, eso es muy bueno; pero a prop√≥sito‚ÄĚ- e inmediatamente cambia la conversaci√≥n a un tema diferente.¬†

Su lectura, la cual es muy escasa, consiste de historia simple y algunos cuentos. No tiene una biblioteca, o colecci√≥n de libros, que sea apropiado a su rango y lugar que ha ocupado por los √ļltimos quince a√Īos. Es muy apasionado por el sexo, y siempre tiene dos o tres damas, de quienes una es su amante favorita, quien lo sigue a donde quiera que el va.¬†

Bailar es una diversi√≥n de la cual es tambi√©n es muy apasionado. Donde quiera que se queda, dos o tres d√≠as en un lugar, el baila una o dos veces, vistiendo sus botas y espuelas, y hace el amor a esas damas quienes suelen complacerlo por el momento. Siguiente a esta diversi√≥n, le gusta su hamaca, en donde se sienta o se recuesta, conversando o entreteni√©ndose con su amante favorita, u otras favoritas, algunas de las cuales he nombrado en el curso de este trabajo. Durante este tiempo, el es inaccesible a los dem√°s. El edec√°n en servicio le dice a aquellos que tienen un asunto importante que tratar con el: – ‚ÄúSu Excelencia esta profundamente ocupado en el momento, y no puede ver a nadie.‚ÄĚ Cuando esta de mal genio, el maldice como cualquier buscapleitos, y ordena a la gente salir de su presencia de la forma mas grosera y vulgar. De su forma de vida, o mejor a√ļn, debido a su amor por el placer, muchos de los asuntos importantes los acumula, y se los deja a su secretario; tal como su decreto del 8 de marzo de 1827, modificando los impuestos de la Aduana de Venezuela, el cual es atribuido a Ravenga, y el cual destruy√≥ el comercio del pa√≠s. Cuando de repente se acuerda de sus asuntos pendientes, llama a su secretario, y le da instrucciones para que escriba la carta o el decreto. Esto hace que se acuerde de otros asuntos pendientes, y como sucede con frecuencia, en un solo d√≠a se pone a hacer a la carrera el trabajo de quince o veinte d√≠as. De esta manera, pasa con frecuencia, que los decretos, escritos el mismo d√≠a, est√°n en oposici√≥n directa el uno con el otro.¬†

El general Bol√≠var ha adoptado las tradiciones y costumbres de los espa√Īoles europeos. El toma su siesta regularmente y se alimenta al igual que los espa√Īoles. El va a las tertulias, da refrescos, y siempre baila el primer minueto con la dama de m√°s alto rango de la compa√Ī√≠a. Esta vieja costumbre espa√Īola es muy practicada en toda Colombia.¬†

Considerando que el general Bol√≠var es el juego de las circunstancias, es dif√≠cil de analizar su personalidad. Bol√≠var exitoso, difiere, no solo circunstancialmente, del Bol√≠var en la adversidad; el es otra persona. Cuando es exitosos, el es vanidoso, arrogante, de mal coraz√≥n, violento; al mismo tiempo, la m√°s peque√Īa de las circunstancias encienden la desconfianza de su autoridad, y termina arrestando y algunas veces condenando a pena capital a todo aquel de quien sospecha. As√≠ que, en gran medida, el oculta estas fallas, por medio de la cortes√≠a de un hombre educado en el llamado ‚Äúbeau monde‚ÄĚ. Estas caracter√≠sticas se manifiestan en sus ataques de ira; pero sin embargo, no se manifiestan a menos que est√© seguro de tener el poder de su lado; las bayonetas a sus √≥rdenes. Cuando el se encuentra en adversidad y sin apoyo exterior, tal como lo estuvo de 1813 a 1818, el es perfectamente libre de cualquier ira o violencia de temperamento. Usualmente se vuelve tranquilo, paciente, d√≥cil, e incluso sumiso. Aquellos que lo han visto cambiar a trav√©s de los tiempos, estar√°n de acuerdo en que no he exagerado esta descripci√≥n.¬†

Los defectos predominantes de la personalidad del General Bol√≠var, son la ambici√≥n, la vanidad, la sed por el poder absoluto indivisible, y una gran disimulaci√≥n. Es muy astuto, y entiende a la humanidad mucho mejor que todos sus paisanos; √©l h√°bilmente cambia cualquier circunstancia para su propia ventaja, y no escatima ning√ļn esfuerzo para ganarse a aquellos que el sabe le pueden ser √ļtil. El es eficiente en ofrecerles peque√Īos servicios; los adula, les hace promesas brillantes; les hace creer que sus sugerencias son √ļtiles e importantes, y est√° listo a seguir sus consejos. Si una tercera persona le sugiere algo, o se encuentra con alg√ļn √©xito inesperado ‚Äď √©l instant√°neamente el regresa a su verdadera personalidad, y se vuelve vanidoso, arrogante, enojado y violento; se olvida de todos los servicios y obligaciones, habla con desprecio de todos los que adulaba, y si no tienen ning√ļn poder, los abandona, pero siempre manifiesta una disposici√≥n para evitar a aquellos que el sabe que lo pueden enfrentar y resistir.¬†

En Los Cayos, el General Bol√≠var y yo, vivimos bastante tiempo y fuimos muy cercanos. Un d√≠a nuestra conversaci√≥n era sobre el General Mari√Īo, y el me dijo ri√©ndose ‚ÄúOh, yo desprecio a Mari√Īo. Es un idiota y no es capaz de comandar ni a cuatro hombres‚ÄĚ. Mari√Īo en ese instante entr√≥. Bol√≠var lo recibi√≥ en la puerta y lo abraz√≥ calurosamente, como si fuera un amigo muy querido; nos quedamos juntos hablando como una hora o m√°s.¬†

Este libro sirvió como la fuente de información para que Karl Marx escribiera una extensa biografía de Bolívar publicada en 1858 en el Volumen III de la New American Cyclopedia, en donde crítica sus actos y lo describe como cobarde y miserable. Los grupos de izquierda le restan importancia a este articulo y lo rechazan vehementemente pues segun ellos, Marx desconocia los verdaderos hechos de la independencia de latinoamérica. 

Memorias y documentos para la historia de la Independencia del Per√ļ
Causas del Mal √Čxito
 

Los siguientes son apartes de este libro publicado en 1855, escrito por P. Pruvonena (anagrama de ‚ÄėUn peruano‚Äô) – seud√≥nimo de Jos√© de la Riva Ag√ľero y S√°nchez Boquete – , nacido en 1783 y muerto en 1858. Riva Ag√ľero particip√≥ en el movimiento de Independencia del Per√ļ, apoy√≥ al General San Mart√≠n cuando estuvo en el Per√ļ y ocup√≥ el ejecutivo. Cuando San Mart√≠n parti√≥, Riva Ag√ľero fue nombrado Presidente de la Rep√ļblica en 1823. Su vida pol√≠tica fue muy tormentosa y el congreso le retiro su apoyo varias veces. Fue depuesto por Antonio Jos√© de Sucre hasta la llegada de Bol√≠var al Per√ļ. Para no perder su poder, trato de conciliar con el virrey para evitar la llegada de Bol√≠var por lo que fue acusado de traici√≥n y arrestado, termin√≥ exili√°ndose en Chile, en donde al parecer escribi√≥ este libro, en donde describe, seg√ļn √©l, todos los atropellos cometidos por Bol√≠var y San Mart√≠n en el Per√ļ.¬†

Riva Ag√ľero hace una extensa introducci√≥n, en donde expresa todo su punto de vista y pensamiento sobre los errores cometidos en el Per√ļ para lograr su Independencia y lo importante de contar toda la verdad sin ocultar hechos ni vanagloriar a h√©roes que no lo merecen. En su libro, escrito bajo el seud√≥nimo de Pruvonena, se refiere a su nombre real (Riva Ag√ľero) en tercera persona, y defendi√©ndolo y mostr√°ndolo como una v√≠ctima m√°s del fallido proceso de la independencia.¬†

En la introducción, recalca varias veces lo importante de ser imparcial al escribir la historia describiendo tanto los hechos buenos como malos de sus protagonistas, para poder lograr su veracidad. 

Dice en su introducción: 

‚ÄúEn la publicaci√≥n que hacemos en esta obra, de algunos de los defectos de ciertas personas, hemos considerado que son notorios a una parte de los habitantes del Per√ļ; y sobre todo porque los cr√≠menes, y dem√°s excesos de aquellas han sido la causa principal del mal resultado, que ha tenido la independencia…
Repetimos aqu√≠ lo de T√°cito, que sin odio y sin envidia referimos acerca de esas gentes lo que estamos en el deber de referir.‚ÄĚ [...]‚ÄúLa historia se debe, pues, escribir con veracidad, y manifestar en ella a las personas con todas sus cualidades: si estas son buenas, para que sirvan de ejemplo a las generaciones venideras; y si por el contrario, para que el relato de sus cr√≠menes e inmoralidad sirva de preservativo y de horror a los hombres. Seg√ļn estos principios, todo historiador que solamente se contrajese a relatar las acciones buenas, y pasase por alto las malas, no ser√≠a la historia la que escribiese, sino un paneg√≠rico de aquellas; y faltar√≠a a su deber; porque la ocultaci√≥n de las faltas, excesos o cr√≠menes que hubiesen cometido las personas que pasan a la historia, quedar√≠an ignorados; lo que equivale a escribir la historia sin imparcialidad y en contravenci√≥n a ella misma‚ÄĚ [...].¬†

Algunos indican que en este libro desahoga, al parecer, todo su despecho hacia una carrera frustrada y llena de obstáculos y termina vengándose de sus enemigos para limpiar su nombre a través de su seudónimo Pruvonena. No por eso se le puede descartar o mirar con indiferencia, pues justamente esas son las anécdotas que escuchó, vivió o incluso se pudo haber imaginado, durante la época de la independencia. 

Aquí algunos apartes: 

‚ÄúSi nos hubi√©semos de ocupar detalladamente de sus excesos [de Bol√≠var] ser√≠a necesario escribir muchos vol√ļmenes; y por otra parte no siendo el objeto de esta obra, sino manifestar las causas que han ocasionado el mal √©xito de la independencia del Per√ļ, nos ce√Īiremos aqu√≠ solamente, a relatar algunos hechos en comprobaci√≥n de nuestros asertos, remitiendo a los lectores que quieran tomar mas datos, a lo mucho que se ha publicado ya sobre este hombre funesto. Daremos aqu√≠ principio asentando, que Bol√≠var tom√≥ el partido de la independencia por no pagar a la real hacienda una suma considerable que le deb√≠a; este hecho es notorio. [...] He aqu√≠ descubierto que no fue por patriotismo el partido que tom√≥ contra la causa del rey, sino por no pagar esa ingente suma a la real hacienda.‚ÄĚ
Pág. 178 

‚ÄúCuando Bol√≠var vino al Per√ļ no trajo casi ning√ļn equipaje y cuando sali√≥ de √©l, llevo multitud de carros llenos de equipaje, valiosas alhajas, vajillas de oro y plata, y multitud de cajones con oro amonedado. Esto es notorio.‚ÄĚ P√°g. 179.¬†

‚ÄúBol√≠var dispone del tesoro p√ļblico con esc√°ndalo y sin responsabilidad. Sus coquetas, sus favoritos, sus aduladores est√°n sostenidos de las arcas nacionales, y sin embargo, no tiene que dar cuenta, ni hay quien diga que estos son robos.‚Ä̬†

‚ÄúLa generosidad de Bol√≠var. Muy f√°cil es ser prodigo de lo ajeno, sus sueldos son como el aceite con que se consagra a los reyes de Francia, que nunca se acaba. De ellos pagan pensiones, a mas de las que le corresponden por la ley; y sin embargo los recibe √≠ntegros donde quiera que est√°.‚ÄĚ P√°g. 178¬†

‚ÄúFrecuentemente cuando Bol√≠var llegaba a una poblaci√≥n del Per√ļ, ped√≠a al gobernador de ella, que le llevase una mujer. Asombrado uno de estos de tal mandato, procur√≥ evadirse de cumplirlo; pero Bol√≠var insisti√≥ en ello, y al fin se vio el gobernador obligado a obedecerlo. No hallando mujer alguna que quisiese prestarse a ese esc√°ndalo p√ļblico, volvi√≥ el encargado y dijo a Bol√≠var que no hab√≠a hallado sino una negra; y que √©l no se hab√≠a resuelto a hacerla venir a su habitaci√≥n. Entonces Bol√≠var irritado, le dijo: yo le he pedido a U. una mujer bien parecida, y no se pare U. en que sea negra o blanca, porque una mujer es lo que quiero.‚ÄĚ P√°g. 279¬†

‚ÄúHall√°ndose Bol√≠var en el Per√ļ, trataba un d√≠a en su mesa a tiempo de la comida, acerca de cierta se√Īora casada con un general, expres√°ndose sobre las cualidades de √©sta, y diciendo en alta voz que en la noche anterior la hab√≠a tenido de visita. A tiempo de la algazara que sobre esto se hab√≠a formado entre √©l y sus comensales, se aparece el marido de esa se√Īora, y Bol√≠var lo hace sentar a su lado. A poco rato dijo en voz alta que hab√≠a llegado en buena hora, porque ten√≠a que mandar a su esposa un collar de perlas que en la noche anterior se le hab√≠a quedado en su cama. Todos los circunstantes se miraban a la cara y re√≠an. Consid√©rese por esto cual quedar√≠a de abochornado el marido. El tartamude√≥ algunas palabras, tom√≥ el collar y se despidi√≥ inmediatamente. Este miserable tuvo que resignarse y callar: tal era el terror que todos ten√≠an a Bol√≠var.‚ÄĚ P√°g. 277¬†

‚ÄúSer√≠a de nunca acabar, si hubi√©semos de referir aqu√≠, las extravagancias y acciones soeces de Bol√≠var; y por esto nos contentaremos con relatar solamente dos an√©cdotas, y por ellas se podr√° juzgar de su falta absoluta de educaci√≥n. En un convite que le dio en Arequipa el general Don P√≠o Trist√°n, hall√°ndose Bol√≠var sentado en la mesa, al acabarse la comida, esto es, cuando ya el vino se le hab√≠a subido a la cabeza, lo que era en √©l muy frecuente, se par√≥ repentinamente sobre la mesa, y se puso a pasear de un extremo a otro de ella con un vaso de vino en la mano para decir un brindis. Despu√©s de pisotear los platos, vasos y botellas, y de arrojar al suelo con los pies cuanto hab√≠a en la mesa, prorrumpi√≥ su desconcertado discurso, o su improvisado brindis. Est√° acci√≥n brutal sorprendi√≥, como era natural a las personas sensatas que se hallaban ah√≠, y llenas de estupor, sorpresa y confusi√≥n no sab√≠an que hacer, ni a que atribuir ese acto de locura. El general Trist√°n vio bien tristemente ese desacato, y la destrucci√≥n de su servicio de mesa de rica porcelana, selecta cristaler√≠a, y lujosas alfombras. Los concurrentes se levantaron de la mesa y se aprestaron a huir de all√≠, despu√©s de haber sido sus vestidos bastante salpicados con las salsas de los guisos y con los vinos que conten√≠an las botellas que arrojaba en el aire fren√©tico Bol√≠var.‚ÄĚ P√°g. 282¬†

Hoy en d√≠a, el avance de los medios de comunicaci√≥n y el Internet, han permitido investigar y difundir mejor las acciones de los l√≠deres mundiales o personajes p√ļblicos, y a pesar de eso muchas veces tenemos un concepto equivocado de ellos gracias a su perfecto y costoso cuidado de imagen, hasta que terminan en alg√ļn tipo de esc√°ndalo que es dif√≠cil de sobrellevar privadamente, y cuando logran ocultar su vida privada, muchos a√Īos despu√©s de morir, sus defectos y errores salen a la luz p√ļblica a trav√©s de testimonios de personas con las que tuvieron alg√ļn contacto personal.¬†

Es as√≠ que a un h√©roe que se le tiene en un grado tan alto de admiraci√≥n, cualquier comentario que pudiera estar en contra de su im√°gen p√ļblica, podr√≠a considerarse como una calumnia. Es como alguien si alguien tratara de hablar mal del mejor y m√°s leal amigo de uno. No es de extra√Īar pues, que en aquella √©poca, con el poder e poder y fama que ten√≠a Bol√≠var, cualquiera que se atrev√≠a a contradecirlo o criticarlo, se convert√≠a inmediatamente en su enemigo.¬†

Lo √ļnico que existe para conocer al verdadero Bol√≠var es, claro est√°, a trav√©s de sus cartas y hechos, y fuentes de la √©poca adicionales, pero no se puede limitar a las versiones oficiales √ļnicamente que son las que hemos conocido y tampoco se pueden desconocer los testimonios de aquellos que pudieron haber sido llamados contradictores pues ellos tuvieron la oportunidad de conocerlo personalmente.¬†

Descargas: 

Memorias de Bolivar de Villaume Ducoudray-Holstein (inglés)
Descargar (30 MB) 

Memor√≠as y documentos para la histor√≠a de Independencia de Per√ļ
Tomo I (30MB)
Tomo II (Piezas Justificativas del Tomo I Р29MB) 

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Una Respuesta to “El Bol√≠var Desconocido”

  1. Luis Eduardo Rangel V. dice:

    Es una gran noticia habe encontrado esta biograf√≠a de El Libertador por ser una de las tres primeras que se escribi√≥, especialmente porque proviene de manos de un detractor y adem√°s porque estuvo a su lado en el Estado Mayor, sin llegar a ser su edec√°n. Fue la utilizada por Federico Engels para documentar a Karl Mrarx en su trabajo llamado Bol√≠var y Ponte, yerro totalmente fuera de orden pero era su opini√≥n. Como amante de las biograf√≠as de Bol√≠var a√ļn no la leo pero ya har√© mi oportuna apreciaci√≥n, la cual espero disfrutar… 7oct2010

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